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LICEO ABATE MOLINA                                                                       Talca, 21 de Mayo, 2020

             TALCA                                                           Dpto. de Historia y Ciencias Sociales                                                        

 

                                     La Guerra del Pacífico de 1879 vista desde

                                                       El Siglo XXI

 

La Guerra del Pacífico, también llamada Guerra del Salitre (porque ahí estaban sus intereses), es el conflicto que enfrentó a Chile con la alianza formada por Bolivia y Perú y que finalizó solo con Perú en 1883 con la firma del Tratado de Ancón y con Bolivia el año 1884 con el Pacto de Tregua que determinó el cese de las hostilidades (aunque Bolivia se había retirado tempranamente del conflicto), sellando finalmente en 1904 con el Tratado de Paz y Amistad. Aunque a lo largo de nuestra Historia se han seguido manteniendo discrepancias o diferencias que según algunos, no están resueltos y que nos ha convocado a responder en Tribunales Internacionales.

     El Siglo XIX configura el Estado-Nación y el triunfo del Liberalismo. En Chile se vivía un contexto de relativa estabilidad política y económica (aunque con grandes desigualdades e injusticias), además, militarmente ya había consolidado su influencia en el territorio a través de conflictos, como fue la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839).

El Inicio de la Guerra:

Durante 1873, Perú y Bolivia se habían ligado por un Pacto Secreto de alianza, que establecía como principales puntos que, ambos países se garantizaban la integridad de sus territorios y harían efectiva su alianza si ven menoscabadas sus soberanías, entre otros. A su vez Bolivia firma con Chile el Tratado de 1874 (ya existía el de 1866), que reconocía el límite entre los dos países en el paralelo 24 de latitud sur y comprometía a Bolivia a no aumentar las contribuciones existentes sobre los capitales e industriales chilenos en territorio boliviano por 25 años. (anteriormente ambos países se disputaban territorio entre el paralelo 23 y 25).

Paralelamente uno de los frecuentes movimientos revolucionarios internos en la historia boliviana llevó al poder al General Hilarión Daza. Este caudillo demagogo no trepidó en violar el tratado con Chile, hizo aprobar un impuesto de $0.10, al quintral métrico de salitre importado. La compañía salitrera chilena, respaldada por el Gobierno de Aníbal Pinto entabló reclamaciones invocando el tratado de 1874. Daza, exigió coercitivamente el pago, como el gerente de la compañía se negó a pagar fue hecho prisionero y se dispuso al remate de las instalaciones y pertenencias de la compañía. Con esto se iniciaba el conflicto que llevaría a la primera campaña de la Guerra del salitre o del pacífico.

En febrero de 1879, el Coronel Emilio Sotomayor ocupaba el litoral boliviano, Bolivia respondió declarando la guerra a Chile el 1 de Marzo de 1879, Chile presionó al Perú para que declarase su neutralidad, pero, el tratado secreto se lo impedía, en vista de esto, Chile declaró la Guerra a ambos aliados el 5 de Abril de 1879.

Va a ser en la Segunda Campaña, la Campaña Naval, cuando se decidió el bloqueo del puerto de Iquique para sacar a la armada peruana de sus puertos y batirse en alta mar. En Mayo Juan Williams Rebolledo zarpó rumbo al puerto del Callao a destruir a los buques peruanos. En Iquique quedaron sosteniendo el bloqueo solo la Esmeralda y la Covadonga. Los blindados peruanos Independencia y Huáscar atacaron sorpresivamente a las naves chilenas en la rada de Iquique el 21 de Mayo de 1879. El desigual combate tuvo como resultado la heroica muerte del Comandante de la Esmeralda, Capitán Arturo Prat Chacón al abordar el Huáscar junto a algunos de sus hombres y el hundimiento de la nave chilena con su bandera al tope. Eran las 12,10, botes del Huáscar recogían a los sobrevivientes, nadie festejaba la victoria, ni en el blindado, ni en el puerto. Un silencio estupefacto planeaba sobre Iquique y su rada. (Es importante destacar el gesto humano del Comandante del Huáscar, Miguel Grau, hacia la esposa de Prat, Carmela Carvajal, al enviarle los objetos personales acompañado de emotivas y elogiosas palabras.)

Al mismo tiempo más al sur, la Independencia perseguía a la Covadonga, que allegada a la costa, se batía en retirada. El Comandante Carlos Condell atrajo a su perseguidora a la zona de arrecifes de Punta Gruesa, donde la fragata blindada peruana y de mucho mayor calado, encalló. La Goleta chilena la cañoneó hasta rendirla.

Chile perdía un viejo barco, pero ganaba un héroe que pasaría a convertirse en un símbolo nacional. Del sacrificio de Prat brotó una mística que se mantendría por espacio de toda la guerra en el pueblo chileno.

Serían otros hombres como Pedro Lagos, Erasmo Escala y Manuel Baquedano los que terminarían con el triunfo y la Toma de Lima el 17 de Enero de 1881, día en que el Ejército chileno ingresaba victorioso a la Capital del Perú. Luego de la Campaña de la Sierra y la firma de los Tratados Chile quedó en posesiones de Tarapacá y Antofagasta y de las riquezas que de ellas se obtienen hasta el presente.

     Para finalizar, siempre es importante, establecer lecciones o enseñanzas de los acontecimientos históricos, aún más hoy, que nuestra sensibilidad de estar viviendo un hecho histórico (pandemia), nos hace reflexionar sobre la necesidad de políticas integradoras en todo ámbito: Económico, Político, Social y también territorial diplomático, aún más, cuando la historia nos enseña que el pasado puede y debe ser estudiado y revisado en su actualización presente y proyección futura. Nuestro desafío es hacer primar los Objetivos humanizadores que nos permitan crecer como Persona y Sociedad integradora, solidaria y empática.