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Por estos días el Liceo Abate Molina de Talca ha ofrecido su Adiós infinito al profesor de Música Héctor Guerrero Herrera, tras su fallecimiento en Santiago de Chile, el pasado fin de semana. Igualmente la música ha sido otra en el LAM porque cuando un querido maestro de música parte, es como si se expandieran los acordes de su corazón, y llegaran nuevas canciones hasta los rincones más ignorados. Y es así como este “Caballero Liceano” ha dejado su luz en su antiguo liceo, y en sus alumnos y compañeros, también en quienes desde la distancia reciben su herencia.

Héctor Guerrero Herrera fue exalumno de la promoción 1968 y además profesor de Música en el LAM. Educador desde los 22 años. Durante 42 años ejerció su profesión, y dejó su semilla artística en escuelas como la N° 88 de la Aurora de Chile, la Escuela Fátima de Talca, la N° 140 de La Florida, y el Colegio Integrado. Siendo el antiguo Liceo de Hombres su escenario principal, por más de 30 años, donde sembró la inspiración, el ímpetu y la sensibilidad que implica el arte.

Entre sus discípulos destacan nombres como la soprano Beatriz Pacheco (reconocida en el ámbito internacional del Canto Lírico), el barítono Ramiro Maturana ( miembro de la Academia del Teatro La Scala de Milán), innumerables directores de coros y guitarristas donde figura su alumna Mónica Burgos como su “alter ego” en la Dirección del Coro Liceo Abate Molina. Fue ella la designada por el profesor Héctor Guerrero para que lo sustituyera una vez él se retirara, y así fue.

Entre las múltiples muestras de agradecimiento y respeto al profesor Héctor, en su partida, el LAM estuvo al lado de sus familiares. El Centro de exalumnos, el Coro LAM, la directiva del liceo, así como sus compañeros más cercanos le dieron su Adiós.

Especial momento el de la liturgia, en la cual el director César López participó como orador junto la hija del profesor Héctor Guerrero. Un sensible y admirable gesto lo tuvo el Coro del LAM, dirigido por Mónica Burgos, con sus cantos en la Iglesia Nuestra Señora de Fátima durante la Misa, luego frente al LAM protagonizaron el saludo del liceo, y volvieron con sus voces en el Cementerio Parque del Maule.

La profesora de Música y directora del Coro Lam, Mónica Burgos, hace llegar las palabras del ex alumno Pablo Alberto Rojas Casanova (4°A), quien en octubre del año 2007 describiera de una forma sencilla y justa al profesor Héctor Herrera:

"Autoridades presentes, padres y apoderados, profesores, compañeros, señoras y señores:

Hoy, nos reúne algo especial, el lanzamiento de nuestro primer disco. Quisiera a nombre de los alumnos del coro contarles cómo llega, hasta aquí, Un humilde coro, provinciano, de un liceo municipal.  

¿Cómo llega? Llega como siempre, cantando.

Cada mañana estaciona su bicicleta en la entrada de nuestro liceo, con un bolso bajo el brazo recorre los pasillos del colegio saludándonos en una sonrisa con su sencillez de maestro, luego, se retira a cumplir sus funciones, y así cada día. Tras aquella cotidiana tarea y sin esperar retribución alguna, cada semana cargando su teclado camina abriéndose espacio entre las corbatas verde plomas y se interna en una pequeña sala para repartir los acordes que compondrán la magia de nuestro coro. Concluido esto, nos repartimos entre la gran maza juvenil y él, montado en su bicicleta, vuelve a su hogar.

Tras aprender los acordes que él nos enseñó, subimos formados al escenario y tal como se ensayó, agita sus manos, cual mago, transformándonos en una sola voz. Y así durante 22 años.

Por supuesto las voces de hoy son las mismas de ayer, solo es que un relevo nuevo ocupó la túnica, cuando otro alumno entonó su vuelo. Cada cuatro años el maestro cosecha nostalgias y prepara la nueva siembra enseñando nuevos compases, a nuevos alumnos, formando nuevos vínculos, formando nuevas personas. Pero, ¿por qué mantener durante 22 años el coro que cada 4 se dispersa?

Responsabilidad, esfuerzo, disciplina, técnica, amor, proyección, trabajo, constancia, humildad, son palabras que escuchamos a diario y que debieran formar parte de nuestra educación como jóvenes. Y es que este señor de 58 años llamado Héctor Guerrero, el profe, nuestro profe las comprende, las enseña y las disfruta, las proyecta en su sonrisa matutina, las une en un conjunto de acordes que reparte entre nosotros y las lanza a los oídos del público con el movimiento de sus manos de mago. He ahí la respuesta, este hombre con 35 años de trabajo sabe que la mejor manera de enseñarnos los valores que nos encaminan a la felicidad, es a través de este hermoso coro del que hoy formamos parte.

Gracias, a quien más podríamos agradecer sino a UD profesor, gracias a nombre de todos nosotros alumnos del coro del LAM por entregarnos este bonito regalo… la verdadera educación.

Gracias”.